En el siglo XIX, los almacenistas de Jerez establecieron un sistema de envejecimiento estructurado para sus vinos, con el fin de facilitar su comprensión en los mercados internacionales. Esta clasificación de vinos jóvenes se basaba en características cercanas a la viticultura, como el tipo de suelo o la madurez de la uva, dando origen a tres categorías principales:
-
Palmas: Elaboradas con uvas menos maduras, de menor graduación alcohólica y más aptas para la crianza biológica.
-
Cortados: Provenientes de uvas muy maduras, con tendencia a la oxidación, lo que dificultaba la crianza biológica.
-
Rayas: Obtenidas de uvas sobremaduras, que producían vinos con aromas similares a las vendimias tardías, conocidos tradicionalmente como Jerezano.
Este sistema de clasificación permitía a los bodegueros identificar la "vocación" de cada vino y actuar en consecuencia durante su crianza, sentando las bases para los distintos estilos de vinos de Jerez que conocemos hoy en día.
El Cortado La Barajuela se elabora con uvas de un viñedo cincuentenario en suelo de Albariza de Barajuelas, podado según el método tradicional jerezano de vara y pulgar. La vendimia se extiende desde principios de agosto hasta finales de septiembre, con una cuidadosa selección de racimos para diferentes tipos de vinos.
La elaboración comienza con la recolección de uvas menos maduras para un vino base de baja graduación y alta acidez. A partir de septiembre, se seleccionan racimos maduros para el asoleo, proceso clave para los Cortados. Este vino proviene específicamente de la Viña el Corregidor en el Sub-pago de Carrascal Alto.