Tío Diego es un amontillado excepcionalmente elegante, que no ha sido encabezado por segunda vez, sino que ha alcanzado sus 18 grados de forma natural a lo largo de su crianza. Aunque a primera vista pueda parecer joven, cuenta con una edad media de al menos 17 años. Cada invierno se realiza una nueva saca, que nos vuelve a sorprender con sus evocadores matices de crianza biológica, avellanas y notas de caramelo. La influencia del velo de flor es evidente, aportando una complejidad y un carácter licoroso que empiezan a manifestarse con claridad.
Color ámbar con intensidad media.
Aromas marcados por la crianza biológica, con notas de frutos secos, especialmente avellanas, y un refinado fondo de caramelo.
Muy seco, de gran amplitud en boca y con una acidez perfectamente equilibrada.
Perfecto como aperitivo y para acompañar platos como sopas, carnes blancas, pescados azules y verduras de sabor marcado como espárragos o alcachofas.