Esta bota rinde tributo al enólogo Juan Cordero, natural de Trebujena —al igual que este vino— y gran amante del Jerez. Juan compartió numerosos proyectos y vivencias con el creador de este vino. El resultado es una propuesta con carácter, valiente y con personalidad, marcada por notas de madera noble y toques tostados, reflejo parcial de su crianza oxidativa de 12 meses en bota de oloroso.
Vista
Color dorado intenso, de gran limpidez y brillo, que evidencia su excelente evolución en el tiempo.
Nariz
Impactante y con fuerza, despliega aromas de maderas finas y notas tostadas, características de su proceso de crianza. Al airearse, revela una complejidad aromática con matices de fruta madura, especias cálidas como el regaliz y un fondo ligeramente meloso.
Boca
En boca destaca su acidez viva y equilibrada. Los matices tostados y especiados se perciben con claridad, mientras que su retrogusto, con un leve amargor, añade profundidad y sofisticación al conjunto.