Esta sidra rosé semiseca se elabora por métodos tradicionales, utilizando una mezcla de manzanas seleccionadas por su riqueza aromática. El mosto resultante entra en contacto con la piel de la fruta, lo que le confiere su delicado y natural tono rosado.
La fermentación se realiza de manera lenta y a baja temperatura, preservando así todo el carácter frutal de la manzana. Posteriormente, el proceso se completa con clarificación, filtrado, edulcoración y una suave carbonatación, que dan como resultado una sidra elegante, ligeramente dulce, muy refrescante y fácil de disfrutar.
Además, es sin gluten y apta para personas veganas, lo que la convierte en una opción inclusiva y saludable para todo tipo de consumidores.
Perfecta para tomar bien fría, sola o acompañando aperitivos, platos frescos o postres.