La solera del Amontillado La Honda tiene sus orígenes en 1852, derivada probablemente de la solera de Fino La Honda. Se ubica en una de las bodegas más antiguas de El Puerto de Santa María, cerca de la residencia de D. Antonio Osborne, expresidente de la compañía. La bodega La Honda es única por estar bajo el nivel del suelo circundante, lo que crea un microclima especial - húmedo y con temperatura estable - que confiere características distintivas a sus vinos.
Elaborado a partir de una colección de 194 botas divididas en 4 escalas, este amontillado pasa por un proceso que incluye la elaboración de un vino base, fortificación hasta 15,5% de alcohol y una crianza biológica de 4 años. Luego, se fortifica nuevamente hasta 19% de alcohol y se somete a una larga crianza oxidativa de 18 años en un sistema dinámico de criaderas y solera. Para el rocío, se utiliza fino de 4 años, buscando conservar glicerina y untuosidad.
En cata, presenta un color ámbar topacio intenso con lágrima definida. En nariz, ofrece un perfil afilado de amontillado clásico con notas de oxidación, cúrcuma, madera noble, cáscara de nueces, avellana y toques de caramelo toffe. En boca, es potente y de gran estructura, con sabrosa acidez y suave astringencia, revelando sabores de caramelo tostado, especias y naranja escarchada.