El vino Imperial proviene de uvas de viñedos propios en Villalba, Briones y Torremontalbo, donde se cultivan principalmente Tempranillo, junto con algunas cepas de Garnacha y Graciano. Los viñedos, con más de 40 años, tienen suelos arcillo calcáreos y bajos en materia orgánica, orientados al sur. En Villalba, las fincas Remedio y Encinas están a altitudes de 550-650 m, en un clima atlántico-continentales. En Torremontalbo, los viñedos de San Quilez y Pico de Águila están a 450 m con un clima más moderado. Además, en Briones se seleccionan uvas de un viñedo de 10 hectáreas.
La elaboración comienza con una selección manual de uvas, refrigeradas y posteriormente seleccionadas nuevamente en bodega. La fermentación alcohólica ocurre en tinas de roble con levaduras propias, y la maceración dura unos 20 días. La fermentación maloláctica se realiza en hormigón y madera, seguido de una crianza en barricas de roble francés (70%) y americano (30%), durante 24 meses. Después se realiza el ensamblaje final de los diferentes viñedos antes de la clarificación y embotellado. El vino pasa un mínimo de 12 meses en botella antes de su lanzamiento al mercado.
El vino tiene un color granate de capa alta. En nariz, presenta una buena complejidad aromática, equilibrando aromas a frutos del bosque, regaliz, especias, balsámicos y ahumados. En boca, ofrece un paso suave con taninos que le dan personalidad y elegancia, y un final fresco, largo y afrutado. Se recomienda maridar con carnes rojas, cocidos, caza, quesos o disfrutarlo solo en un ambiente relajado. La temperatura ideal para servirlo es 18ºC.